Tras los ataques terroristas yihadistas de este verano en Francia y Alemania, el debate público acerca de cómo combatir la radicalización islamista es aún más urgente. A través de los años, se ha intentado demostrar que de hecho, el terrorismo islámico no tiene nada que ver con el Islam. Se ha intentado atribuirlo a la pobreza, la exclusión social, la islamofobia y el “agravio” relacionados con conflictos en Bosnia, Cachemira, Irak, Chechenia, los territorios palestinos y ahora Siria.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

El arma de educación masiva no utilizada