Antes de aprender a identificar personas y cosas a través de la vista, y antes de pronunciar la primera palabra, nos guiamos por los olores. Los olores tienen un impacto importante en nuestro cerebro. Los olores crean memoria. Jorge Senprúm sobrevivió al Holocausto. Estuvo dos años en el campo de concentración de Buchenwald, uno de los más grandes de Alemania. En una entrevista publicada por El País en el año 2000, el escritor y político, que nació en Madrid en 1923 y murió en París en 2011, dijo que lo que más le inquietaba del futuro era la extinción de la memoria. Marianne Rubin también se salvó del Holocausto. Tenía seis años cuando huyó de Alemania con su familia judía. Ahora tiene 90 y vive en Westchester, un condado de Nueva York. El otro día salió a la calle con un cartel que decía: “Ya escapé de los nazis una vez. No me van a derrotar ahora”.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

Un olor en la memoria