Charlotte de Grünberg era una niña belga de tan solo 8 años y no podía jugar, ir a las plazas o correr por las calles. Tampoco podía ir al colegio, aprender, leer o dibujar. No podía. La historia no la dejaba. Tenía 8 años pero no tenía muñecas, juguetes, ni siquiera, amigos. Cuando el nazismo conquistó Europa, arrasó con todo y le sacó hasta la identidad. Hoy su lucha se volvió novela y transita las páginas de La niña que miraba los trenes partir (Aguilar), el libro de Ruperto Long basado en su historia, que acaba de editarse en Argentina.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Tenía 8 años y sobrevivió al Holocausto escondiéndose en un ropero durante un año
