Hace 100 años, al finalizar la Primera Guerra Mundial, en Europa se vivía un clima similar. Imperios caídos, fronteras móviles, crisis humanitaria y discursos extremos, Revolución Rusa y ascenso de un comunismo real y ya no teórico en un continente devastado. En ese contexto, un militar alemán, de nombre Adolf Gemlich, consulta a una unidad de propaganda sobre «la cuestión judía». El capitán a cargo deriva la respuesta a uno de sus oficiales quien dirige la misma por carta a Gemlich. Ese oficial se llamaba Adolf Hitler. Ese 16 de septiembre de 1919, seis años antes de publicar Mi Lucha, Hitler deja por primera vez expresadas sus aberrantes y crueles propuestas, que 26 años más tarde contabilizarían 6 millones de judíos asesinados.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

Quien reemplaza la tinta con veneno, solo puede trasmitir odio