El viernes por la noche, Netta actuó en un Teatro Barceló abarrotado por gente tan diversa que apenas tenía en común los pantalones cortos y las ganas de fiesta. Fuera del local, controlados por un discreto despliegue policial, un grupo minúsculo se manifestaba contra la actuación de la ganadora de Eurovisión detrás de una pancarta en la que se podía leer, con grandes letras rosas sobre fondo negro, Queer for Palestine. El pecado de Netta por el que la repudiaban no es su música, ni siquiera la canción, Toy, con la que ganó el festival, sino por ser de Israel.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Netta como síntoma
