El estrés y el temor que provoca Irán, país que está empujando a los saudíes en nuestra dirección, nos presenta, tal vez por primera vez, la oportunidad de establecer nuestros propios términos: dirigir negociaciones de paz únicamente con los sauditas, sin ninguna intervención extranjera; una embajada de Arabia Saudita en Jerusalén; reconocimiento de los derechos de los judíos a vivir en todas partes de Israel; una clara distinción entre la paz entre Israel y Arabia Saudita y el conflicto israelo-palestino; una promesa saudita de abstenerse de votar en contra de Israel en foros internacionales; normalización total, incluida la cooperación científica, cultural, comercial e industrial y la aceptación de banderas e himnos en eventos deportivos.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
