Dos luces deben ser destacadas en medio de la densa oscuridad que ha impuesto el terrorismo de los últimos días contra la población israelí. El viernes de la semana pasada, los primeros en tratar de ayudar a la familia del Rabino Mijael «Miki» Mark del asentamiento de Otniel, cuyo coche acababa de ser baleado por terroristas palestinos, fueron dos palestinos que pasaron por casualidad por el lugar en su propio auto. No lograron salvar al Rav Mark que murió al instante, mientras su esposa Java y dos de sus diez hijos, los que viajaban con ellos, estaban heridos. La otra es la actitud de la familia Mark, que en el dolido funeral de su padre, al oírse de entre la multitud gritos de algunos jóvenes pidiendo venganza, los callaron y les pidieron que se vayan del lugar.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
