Le llamaban el «Ángel de la muerte», pero ni ese terrorífico apodo es capaz de evocar una milésima parte de toda la maldad que atesoraba en su negro corazón Josef Mengele. Médico de carrera y matarife de vocación, el que es conocido a día de hoy como uno de los seguidores más fanáticos del nazismo no era, allá por la década de los 40, más importante que cualquier galeno destinado a un campo de concentración. Sin embargo, sus crueles experimentos humanos en Auschwitz le terminaron granjeando -a la postre- un hueco entre los asesinos más sanguinarios del Tercer Reich.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

«Los médicos nazis arrancaban la carne a los niños y se la hacían comer a otros presos»