Las películas, los ensayos, las novelas y los documentales sobre el Holocausto suelen centrarse en el sector más cruel y cercano a los que el Reich consideraba sus enemigos: los guardianes de los campos de concentración y sus jefes. También en los dirigentes políticos que tomaron las decisiones, en los burócratas que pusieron en marcha la maquinaria y en los uniformados que ejecutaron las órdenes de detener, secuestrar y entregar a las víctimas. De esta galería de asesinos y cómplices suelen omitirse a quienes no se mancharon las manos con sangre o tierra, sino con polvo de tiza o tinta, a los que llevaban corbata y batas blancas.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Los educados cómplices de Auschwitz
