No todo lo que brilla es oro recita el dicho popular, y esto bien lo podemos aplicar en la persona de Josef Mengele. Era tal su pasión desmedida, no sólo la científica, sino la de ejercer su poder supremo y malicioso sobre los pobres y desahuciados entonces, los esperaba con fruición en la rampa de Auschwitz.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Josef Mengele o el Angel de la Muerte
