Un muñeco de nieve fue lo último que esta niña pintó con 12 años, desde una infancia feliz que cambió para siempre a partir de diciembre de 1941. A partir de entonces, su padre le dio un consejo que cumplió toda su vida: “Pinta lo que ves”. Y lo que vió fue la muerte al acecho en todos los campos de concentración en los que estuvo. Hoy, esos dibujos permanecerán expuestos durante un mes, en el Centro Sefarad de Madrid.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Helga Weissová: la niña que pintó el Holocausto
