Hace ya mucho tiempo que muchos palestinos se han negado a pagar sus facturas a la Jerusalem District Electricity Company (JDEC), de propiedad árabe. Muchos otros palestinos, que se han valido de una línea de robo más directa, han estado robando energía eléctrica de su compañía, un delito castigado con multas o la cárcel en cualquier país que respete la ley y el orden. Los ladrones lo hicieron enganchándose directamente a la línea eléctrica («enganche por cable»), o manipulando los contadores eléctricos. Aunque los palestinos admiten abiertamente que su compañía pierde millones de dólares cada año por el impago y el robo de electricidad, están al mismo tiempo afirmando ante el mundo que Israel les está imponiendo un «castigo colectivo» al cortarles el suministro eléctrico. Los palestinos, en resumen, le están pidiendo a la comunidad internacional que condene a Israel por atreverse a exigir que paguen sus deudas por la electricidad que compran a la IEC.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

Enganchados a la corriente