Benjamin Ferencz tiene 96 años. Su memoria asombra, cuando menciona fechas y nombres de la mitad del siglo pasado. Es un hombre pequeño, apenas rozando el metro y medio de altura, pero un gigante de la justicia: es el último fiscal vivo de los juicios de Nuremberg y un defensor de la ley penal internacional que está a punto de donar millones al Museo del Holocausto de Estados Unidos para promover la paz mundial.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
El único fiscal vivo de los Juicios de Nuremberg tiene un último sueño
