Pocas, o quizá ninguna otra historia de deportistas que no son judíos, han tenido un nexo tan curioso con el judaísmo como el del mejor boxeador de la historia; y es que, en el caso de Muhammad Ali, su relación con el judaísmo fue una historia de odio-amor que empieza desde que el pugilista deja de ser Cassius Clay para convertirse en Muhammad Ali.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
El inesperado nexo de Muhammad Alí con el judaísmo
