Cómo las jóvenes Irma Grese y María Mandel se convirtieron en guardias de los campos de exterminio, donde su único credo fue el sadismo. Quiénes eran y por qué las condenaron a muerte es un capítulo tan monstruoso como poco conocido de los campos de exterminio y la Shoá: el Holocausto.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
De niñas a monstruos de Auschwitz: las criminales menos esperadas del genocidio nazi
