Hildesheim es una ciudad verdaderamente aburrida, no ese lugar en el que uno imaginaría que existiese una “fábrica de odio”. Sin embargo, a ella se refiere el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores israelí cuando habla de la Escuela Superior de Ciencias y Artes Aplicadas de Hildesheim (HAWK, por su siglas en alemán): “No es una universidad. Es una fábrica de odio”, declaraba Emanuel Nahson al Jerusalem Post. Como dándole la razón, Christiane Dienel, directora de la escuela, tuiteaba: “¿Quién fabrica aquí el odio?”. De aburrimiento, ni rastro.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Cuando el odio a Israel se cuela en las universidades alemanas
