Por Rab. Daniel Dolinsky, de Nueva Congregación Israelita del Uruguay
Para el pueblo judío, renovar el almanaque no es un mero hecho decorativo; no es un feng-shui para ver, si con uno nuevo colgado, nos va mejor. Con la llegada de Rosh Hashaná estamos llamados a confrontarnos con lo más profundo de nuestro ser, con nuestras flaquezas y con nuestras fortalezas, con nuestras miserias y nuestras virtudes, y sobre todo con nuestros miedos, con el miedo a cambiar, a ser distintos.
La invitación es a pensar y cambiar para mejorar; no es fácil cambiar, pero debemos esmerarnos y comprometernos para lograrlo.
En los ciclos de la naturaleza, los cambios son instintivos, los pájaros cambian de rumbo, las hojas cambian de color. Para nosotros, hombres, mujeres y niños, el cambio no es tan fácil, exige un acto de voluntad y de valor, hacernos cambiar. Cambiar significa romper con los viejos hábitos, decir “lo siento”, perder prestigio o simplemente volver a empezar.
Y nosotros, pensaba, en las miles de veces que con maquillaje y estética queremos disfrazar y hasta disimular nuestra falta de compromiso y nuestra inacción y conformismo.
Es tiempo de defender la construcción colectiva humana, esa en que vivimos y llamamos nuestra sociedad.
Rosh Hashaná, es tiempo de aprender a ponderar el dialogo, el consenso, el respeto, los valores, la ética y la vida.
Rosh Hashaná es tiempo de aprender sobre “derechos humanos” y también sobre “obligaciones humanas”, es la oportunidad de que, con sensibilidad, nos unamos a nuestros semejantes y construyamos un tiempo mejor.
Nos reunimos en Rosh Hashaná e inauguramos un período de 10 días en que todo lo nuestro es puesto a prueba; queremos ver si podremos mejorar, y luego de los 10 días llega Iom Kipur y nos decimos que ¡SI PODEMOS!, afirmamos que mejorar es posible y vale la pena, no solo para los judíos, sino como convicción y deseo universal.
Es hora de poner manos a la obra, respetarnos, y JUNTOS (palabra devaluada en nuestro tiempo si las hay) construyamos un tiempo, de todos y para todos, en el que la ejemplaridad, sea un valor.
Un mundo mejor es posible, no es una utopía, hagámoslo.
Feliz 5784!
Shana Tová!
Por un año bueno para todos!
Rabino Daniel Dolinsky
Nueva Congregación Israelita de Montevideo
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