“Acaso cuando se trata de mujeres judías las entidades internacionales que se dicen defensoras de los derechos humanos, los grupos feministas y los defensores de los derechos de las minorías, ¿no elevan su voz para evitar o condenar tanta barbarie?”. En la imagen “Mujer que llora”, de Pablo Picasso.
¿En qué se diferencia esta noche de todas las demás?, preguntan los niños en la cena de Pesaj (Pascua judía)
En este 2025, hoy miles de niños con tristeza se preguntan en qué se diferencia este “Día de la Mujer” de los anteriores.
En 1975 la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó establecer el 8 de marzo como el “Día internacional de la Mujer Trabajadora”, a cien años de otro 8 de marzo, pero de 1857, en el que 129 obreras fallecieron calcinadas en la fábrica donde trabajaban en Nueva York por haberse manifestado en contra de sus inhumanas condiciones laborales. Ellas no pudieron salir del edificio… fueron allí encerradas sin posibilidad de escapar. Por entonces no muchos denunciaron tal tragedia.
¿Es acaso una fecha para festejar, para recordar, para protestar, para saludar?
¿Quién alzó su voz ante la masacre del 7 de octubre de 2023 perpetrada en el Estado de Israel? Niñas, jóvenes embarazadas y ancianas fueron, entre otros, masacradas en sus propias casas, mientras miles de jovencitas bailaban en un Festival por la Paz, algunas violadas y ya deshechas fueron mostradas como trofeo de guerra ante una multitud enardecida en las calles de Gaza que celebraba la victoria de la muerte sobre la vida. Otras fueron tomadas como rehenes para otra vez mantenerlas encerradas sin posibilidad de escapar, esta vez en túneles en condiciones difíciles de imaginar… Las pocas que sobrevivieron fueron liberadas a cambio de cientos de palestinos recluidos en las cárceles de Israel luego de varias condenas a cadena perpetua por delitos de sangre. Y como otra muestra de sadismo y perversión un ataúd cerrado fue entregado con restos de una mujer anónima en lugar de la joven madre también asesinada a sangre fría. Otra vez las mujeres fueron abandonadas.
Acaso cuando se trata de mujeres judías las entidades internacionales que se dicen defensoras de los derechos humanos, los grupos feministas y los defensores de los derechos de las minorías, ¿no elevan su voz para evitar o condenar tanta barbarie? ¿Quizás porque el pueblo judío representa el 0,02 por ciento del total de la población mundial y esa cifra no amerita defensa alguna?
En la Alemania de 1933, ante los albores del advenimiento del nazismo y sus amenazas racistas mi abuela paterna les decía a mi Padre, por entonces adolescente, y al resto de sus siete hermanos, que ese discurso ya lo había vivenciado en su Polonia natal con los progroms de los kosakos. Y ellos como jóvenes idealistas se reían de los comentarios exagerados de esa madre siempre perseguida por sus vivencias, replicando que esta vez estaban en el siglo XX y en Alemania, la cuna de la cultura europea y que nada similar podría ocurrir.
Sin embargo, asistimos con horror a otra masacre en pleno siglo XXI y la indiferencia persiste. Poco se ha avanzado en esa área.
¿A qué atribuir tanta indiferencia? Hannah Arendt afirma que: “la indiferencia no es neutral, es complicidad.” El mayor peligro no son los tiranos, sino la gente común que elige mirar hacia el otro lado. El mal no siempre se impone con violencia. Avanza porque nadie se detiene a pensar. La reflexión es el mayor acto de resistencia.
¿Acaso este silencio ensordecedor no avergüenza a la humanidad? ¿Puede reinar un estado de anestesia afectiva, tal frialdad emocional, tanto desprecio ante la vida de algunas otras?
Y nuevamente las víctimas, mujeres inocentes se sienten solas, acalladas y abandonadas por las personas o entidades que podría pensarse estarían de su lado.
“LO PREOCUPANTE NO ES LA PERVERSIDAD DE LOS MALVADOS, SINO LA INDIFERENCIA DE LOS BUENOS”, manifestó Martin Luther King en 1960.
Este 8M marcharán nuestras mujeres en representación de aquellas que no pueden gritar la verdad, cumpliendo así la esencia y el legado de tanta lucha conforme a los valores éticos y morales de nuestro tiempo. Esperamos que la información, la reflexión y el pensamiento crítico sean los abanderados en esta instancia y que el NUNCA MÁS, sea eso: NUNCA MÁS.
Esc. Sylvia Goldstein
* (Ex presidenta de la Comisión de Prensa y Difusión del Comité Central Israelita del Uruguay y ex directora de la Catedra de Judaísmo Nisso Acher de la Universidad Católica del Uruguay)
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