La ensaimada que todo turista se lleva de Mallorca y que forma parte de nuestra más arraigada gastronomía nació como un pan de fiesta para celebrar el fin de año en la comunidad judía, que se vio obligada a añadirle manteca de cerdo para «salvar la piel» y evitar a la Santa Inquisición. Así lo han puesto de manifiesto el cocinero Andreu Genestra, que luce una estrella Michelin en el Hotel Predí Son Jaumell de Capdepera (Mallorca), y el repostero Tomeu Arbona, del Fornet de la Soca (Palma) que han presentado en Madrid Fusión su investigación sobre «La huella judía en la cocina de Mallorca».

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

Andreu Gesnestra y Tomeu Arbona: “la ensaimada es un invento judío para evitar a la Inquisición”