Tomó mucho más tiempo a los alemanes arrasar el gueto de Varsovia de lo que habían calculado. Casi un mes. Un muchacho de diecinueve años combatió con especial determinación en aquella batalla de la que solo cabía dejar ejemplo de resistencia ante la adversidad, pues era imposible ganarla. Se llamaba Simcha Rotem, y logró salvar a otros judíos en condiciones impensables, aprovechando los mil escondites de aquel infierno destinado a la desaparición.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
En la muerte de Simcha Rotem
