El asesinato indiscriminado de once personas en la sinagoga Árbol de la Vida de Pittsburgh a manos Robert Bowers el pasado sábado pronto dejará de ser noticia. Como han dejado también de ser noticia los atentados mortales contra judíos en Toulouse, Paris, Bruselas, Copenhague o Jerusalén en el último lustro. Es normal, debemos pasar página y curar las heridas; sin embargo, mientras olvidamos, cuando la sangre de los inocentes esté seca, continuarán circulando las teorías conspirativas, los mitos y las manifestaciones contra los judíos que han posibilitado esta masacre estremecedora. Porque así opera el antisemitismo desde el amanecer de los tiempos: las expresiones de odio y las calumnias desembocan siempre en tragedia.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
