Para exterminar ideas, echar a arder los libros. El 10 de mayo de 1933, miembros organizados del partido nazi quemaron públicamente los tomos de los autores condenados al ostracismo para reventar el “espíritu antialemán” de judíos, marxistas, pacifistas y otros opositores al régimen. Hitler fue a degüello contra aquellos libros que cuestionasen o derribasen sus teorías exterminadoras, y a menudo se le tacha de analfabeto, pero no despreció todo el grueso de la literatura: lo cierto es que el cruento dictador construyó sus crímenes en base a una biblioteca estimada en 1.600 volúmenes. Le inspiraron desde las predicciones de Nostradamus hasta el mismísimo William Shakespeare. Aquí algunos de sus autores y obras de cabecera:

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

¿Qué leía Hitler, autor del Holocausto?: de 'El Quijote' a la magia negra