Los ideólogos sionistas y David Ben Gurión, el primer dirigente del Estado de Israel, querían que floreciera el desierto. Pero ahora Israel aspira a convertir sus extensiones despobladas en una atracción turística. El desierto del Néguev, que limita al oeste con el Sinaí egipcio, al este con Jordania y al sur con el mar Rojo, ocupa más de la mitad de la superficie del país y ofrece amplios espacios sin apenas población. Israel ha decidido aprovechar estas características proponiendo a los turistas campamentos de lujo, hospitalidad beduina y actividades al aire libre.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Néguev: desierto de lujo
