Qué gran esfuerzo deben hacer los antisemitas legendarios, vigentes, alimentando su odio y avivando el fuego de tanta pasión, no sea cosa que si acontece el olvido de tanto esfuerzo malicioso éste pueda trocarse en su par contrario, o sea el amor, porque para reconocer a ese enemigo, asiduo y constante, el sujeto que se encoleriza con ese otro debe mirarse en su espejo ominoso que de alguna forma le devuelve algo propio que no quiere reconocer de sí.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

Las nuevas caras del antisemitismo