Quizás el momento más colorido e insólito de la saga AMIA tras el asesinato de Alberto Nisman fue aquél ocurrido el último diciembre, en ocasión del arresto de Yusuf Khalil, un musulmán argentino relacionado al complot del memorando. Llevado esposado hacia un móvil policial, el acusado elevó sus manos al cielo y gritó tres veces Alá u Akbar (Alá es Grande, en árabe), despertando la sorpresa de quienes lo rodeaban. ¿Por qué habría Khalil de proferir el grito de los jihadistas en ese momento? Esta exclamación de fe del islam es usual entre los feligreses mahometanos, sean esos pacíficos o violentos, radicales o moderados. Pero ha sido adoptada por los guerreros santos como su lema de combate. Eso mismo gritan los terroristas fundamentalistas antes de realizar un atentado en cualquier lado. Es la exclamación de los mártires en el instante previo a su muerte. Es su frase final antes de ingresar al Paraíso.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
