El diario de Petr Ginz vio la luz de una manera casual. Sesenta años después de que Ginz empezara a escribir sus vivencias, el astronauta israelí Ilan Ramon expresó su deseo de que un símbolo del Holocausto lo acompañara en la misión del transbordador espacial Columbia.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
El niño judío que no se rindió al horror nazi
