Siempre es un buen momento para cargar contra el enemigo. Bajo este precepto, los ‘tifosi’ de la Lazio, emblema de la derecha italiana, acudieron a su estadio el pasado 22 de noviembre repartiendo cartas en las que aparecía Ana Frank vestida de la Roma, su eterno rival. Dos semanas más tarde el fútbol alemán importaba ese gesto de desprecio étnico-religioso. Esta vez la niña judía aparecía con la camiseta del Schalke 04, en imágenes que habrían sido distribuidas por ultras del Borussia Dortmund. Incluso a nivel regional, se repetía bajo los colores del Chemie Leipzig. La cara de esta chica, fallecida a los 15 años en el campo de concentración nazi de Bergen-Belsen, se ha convertido en la última burla de un neofascismo que desde hace años se sirve del fútbol como herramienta de cohesión y propaganda.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

Fascismo sin freno en las gradas