Infobae estuvo en el norte de Irak, donde unos 15.000 fieles de esta religión preislámica sobreviven en el campo de refugiados de Essian. Testimonios de familias perseguidas, torturadas y desintegradas por el grupo terrorista. Sus ojos azules lucen en el desierto, traspasando la túnica gris y vaporosa de lino. Sea Haso mira hacia un horizonte plagado de tiendas blancas mientras cae el sol. Ante nuestra llegada se cubre el rostro de tez blanca para no ser reconocida, pero alcanzamos a ver sus facciones. Tiene 24 años pero parece de 30. Son las marcas de un cruel destino, de la esclavitud y del dolor.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
Cara a cara: el drama infinito de los yazidíes, el pueblo más odiado por el Estado Islámico
