Cuenta Aurelia de la Iglesia que su padre participó hace décadas en la excavación de la necrópolis de Castiltierra (Segovia). Que desenterró seis copas de oro y se las dio al jefe de la expedición. “A cambio recibió un vestido rojo que hemos llevado todas las primas”. En su pueblo, Pajares de Fresno, “el vestido rojo de los arqueólogos” es célebre. En la comarca todos conocen el expolio de Castiltierra, una necrópolis visigoda excavada en los años treinta y cuarenta y saqueada durante décadas. Muchos campesinos dieron con auténticos tesoros cuando araban sus campos. Hubo espabilados con detectores de metales que encontraron sortijas y broches. El resultado fue la desaparición de reliquias de gran valor. Lo que diferencia Castiltierra de otros yacimientos es que parte del botín acabó en la Alemania nazi. La falange española convenció al mismísimo Heinrich Himmler de que esos huesos y ajuares serían de enorme valor para apuntalar su tesis de la supremacía racial. No lo consiguió, pero por el camino los alemanes se llevaron piezas que nunca volvieron y que España quiere ahora recuperar.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

A la caza del tesoro visigodo que los nazis se llevaron