Cuando el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó la intervención militar directa en Siria en septiembre pasado, su intención era lograr una victoria rápida y contundente que tapara otros problemas por los que Moscú transitaba, en particular la apropiación y anexión de tierras en Georgia y Ucrania… ¿Qué pasa con el otro actor en este juego de poder trágico: la República Islámica en Irán? ¿Por qué la élite khomeinista está preocupada por perder su imagen de poder? La respuesta es que Teherán no está dispuesto a perder o abandonar su política para Siria hasta el último momento, con prescindencia de lo que haga Putin.
Fuente: http://www.cciu.org.uy/
El régimen iraní, en su pantano sirio
