Toda guerra tiene un detonante, un punto en el que las hostilidades se generalizan, las bofetadas vuelan de un lado para otro y ya no hay forma de regresar a los cálidos momentos de paz. El caso de la batalla del Atlántico, protagonizada por los submarinos nazis en plena Segunda Guerra Mundial, no fue una excepción. Esta sangrienta contienda por el dominio de las aguas comenzó el 3 de septiembre de 1939, día en que -por equivocación y pensando que era un navío de guerra- el U-Boot del capitán Lemp torpedeó y envió al fondo del mar al «Athenia», un buque de pasajeros británico en el que viajaban un millar de personas. El incidente provocó un gran revuelo, pues los nazis atacaron sin previo aviso, algo que suponía la violación de los tratados internacionales.

Fuente: http://www.cciu.org.uy/

El crimen oculto del submarino